Book | Jazuli: Dalail al-Khayrat | امام الجزولي :دلائل الخيرات

Dalail al-Khayrat

Imam Muhammad b. Sulayman al-Jazuli
دلائل الخيرات للامام أبو عبد الله محمد بن سليمان الجزولي

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Sobre los beneficios de la oración por el profeta Muhammad (ﷺ)
De la Introducción del autor de Dalail al-Jairat
De: Dalāil al-Jairāt de Muhammad ibn Sulaimān al-Ŷazūlī. Traducción y transliteración: Abdur-Razzaq Pérez Fernández.

Dios, Poderoso y Majestuoso, ha dicho: En verdad, Dios y Sus ángeles bendicen al Profeta: oh vosotros que creéis, bendecidle y someteos a su guía con un sometimiento total (Corán, 33:56). Y ha sido transmitido que el Enviado de Dios –Dios le bendiga y le dé paz-, apareció un día con signos visibles en el rostro, de haber recibido buenas nuevas. Dijo: “En verdad, ha venido Gabriel –con él la paz–, y me ha dicho: ‘¡Estarás complacido, oh Muhammad!’ Dios ha dicho: ‘Ninguno de los miembros de tu Umma pronunciará una bendición por ti sin que Yo le bendiga a él diez veces, y ninguno de los miembros de tu Umma te dirigirá una salutación de paz sin que Yo le dirija a él diez salutaciones de paz”.

Y dijo –Dios le bendiga y le dé paz: “Ciertamente, el más próximo de la gente a mí será el que más bendiciones pida por mí. Y dijo –Dios le bendiga y le dé paz: Quien pida bendiciones por mí, los ángeles pedirán bendiciones por él mientras siga pidiendo bendiciones por mí, ya pase poco o mucho tiempo haciendo eso”.

Y dijo –Dios le bendiga y le dé paz: “Una persona es considerada mísera si es mencionado mi nombre en su presencia y no pide bendiciones por mí.” Y dijo –Dios le bendiga y le dé paz: “Abundad en bendiciones por mí los viernes”.

Y dijo –Dios le bendiga y le dé paz: “Aquel de mi Umma que pida bendiciones por mí una vez se le anotarán diez buenas obras y se le borrarán diez faltas”.

Y dijo –Dios le bendiga y le dé paz: “Aquel que, al oír el Adhan o el Iqama, diga: ¡Oh Dios, Señor de esta llamada perfecta y de esta oración establecida, concede a Muhammad la Cercanía a Ti, la Preeminencia, y el Rango Sumo, y exáltale a la Estación Alabada que le prometiste! –se hará merecedor de mi intercesión en el Día de la Resurrección”.

Y dijo –Dios le bendiga y le dé paz: “A quien me bendiga en un libro, los ángeles no cesarán de bendecirle mientras mi nombre aparezca en dicho libro”.

Y dijo Abu Sulaiman ad-Darani: “Quien quiera pedir algo a Dios, que abunde en bendiciones por el Profeta –Dios le bendiga y le dé paz–, y que luego pida a Dios lo que necesite, y que acabe con la oración por el Profeta –Dios le bendiga y le dé paz–, pues, ciertamente, Dios acepta esas dos peticiones de bendiciones por el Profeta y es demasiado generoso como para dejar sin respuesta a lo que va entre ellas”.

Y se transmitió que dijo –Dios le bendiga y le dé paz: “A quien pida bendiciones por mí cien veces el viernes le son perdonadas las faltas cometidas en ochenta años”.

Y se transmitió de Abu Huraira –Dios esté complacido con él–, que el Enviado de Dios –Dios le bendiga y le dé paz–, dijo: “El que pida habitualmente bendiciones por mí portará una luz al cruzar el Puente (as-Sirat); y quien sea de la gente de luz sobre el Puente no estará entre la gente del fuego”.

Y dijo –Dios le bendiga y le dé paz: “Quien olvida la oración por mí se ha desviado del camino al Paraíso.” Y ‘olvido’ significa aquí ‘abandono’, y si el que abandona la oración por el Profeta se desvía del camino al Paraíso, el que pide habitualmente bendiciones por el Profeta está en el camino del Paraíso.

Y en la transmisión de ‘Abdur-Rahman ibn ‘Auf –Dios esté complacido con él–, que el Enviado de Dios –Dios le bendiga y le dé paz–, dijo: “Gabriel –con él la paz–, vino a verme y me dijo: ¡Oh Muhammad! No te bendecirá nadie que no le bendigan a él setenta mil ángeles, y aquel que es bendecido por los ángeles será de la gente del Paraíso. Y dijo –Dios le bendiga y le dé paz: “Quien de vosotros abunde más en pedir bendiciones por mí gozará de mayor abundancia en el Paraíso”.

Y se transmitió que dijo –Dios le bendiga y le dé paz: “Cuando alguien pronuncia una oración por mí, en la que se exaltan mis derechos, Dios, Altísimo y Majestuoso, crea con esas palabras un ángel con un ala sobre el este y la otra sobre el oeste, con los pies apoyados sobre la séptima y más baja de las Tierras y su cuello doblado bajo el Trono. Y Dios, Altísimo y Majestuoso, le dice: Bendice a Mi siervo como él bendice a Mi Profeta. Y él le bendice hasta el Día de la Resurrección”.

Y se transmitió de él –Dios le bendiga y le dé paz–, que dijo: “El Día de la Resurrección acudirán a mí Estanque gran multitud de gentes a las que no conoceré excepto por la abundancia de sus bendiciones por mí”.

Y se transmitió de él –Dios le bendiga y le dé paz–, que dijo: “Quien pida bendiciones por mí una vez, Dios le bendecirá diez veces, y quien pida bendiciones por mí diez veces, Dios le bendecirá cien veces, y quien pida bendiciones por mí cien veces, Dios le bendecirá mil veces, y quien pida bendiciones por mí mil veces, Dios prohibirá al Fuego que toque su cuerpo, le confirmará con la palabra firme en esta vida y en la Otra -cuando sea interrogado–, y le hará entrar en el Paraíso. Y el Día de la Resurrección su oración por mí será una luz para él sobre el Puente (as-Sirat), visible a una distancia de quinientos años de viaje. Y por cada oración que haya pronunciado -sean pocas o muchas–, Dios le dará una mansión en el Paraíso”.

Y dijo el Profeta –Dios le bendiga y le dé paz: “Cuando un siervo pronuncia una oración por mí, su oración parte rápidamente de su boca y atraviesa todas las tierras y los mares, los estes y los oestes, anunciando: ‘Soy la oración por nuestro señor Muhammad, el Escogido, el mejor de la creación de Dios, pronunciada por Fulano hijo de Fulano’, y toda la creación pide bendiciones por él. Con esa oración es creado un pájaro con setenta mil alas, y en cada ala setenta mil plumas, y en cada pluma setenta mil rostros, y en cada rostro setenta mil bocas, y en cada boca setenta mil lenguas y cada lengua glorifica a Dios, el Altísimo, en setenta mil idiomas. Y entonces Dios le anota la recompensa de todo eso”.

Y se transmitió de ‘Ali ibn Abi Talib –Dios esté complacido con él–, que el Enviado de Dios –Dios le bendiga y le dé paz–, dijo: “Quien pida bendiciones por mí cien veces el viernes llegará el Día de la Resurrección con una luz que si fuese dividida entre todas las criaturas sería suficiente para ellas”.

Ha sido mencionado en varios relatos: “Está escrito en la pata del Trono: ‘¡Quien sienta anhelo por Mí, Yo seré misericordioso con él; y a quien Me pida, le daré; y a quien se acerque a Mí por medio de la oración por Muhammad, le perdonaré sus pecados aunque sean tantos como la espuma del mar!”.

Y se transmitió de uno de los Compañeros –Dios esté complacido con todos ellos: “No hay reunión en la que se pidan bendiciones por nuestro señor Muhammad –Dios le bendiga y le dé paz–, que no se eleve de ella un perfume fragante que alcanza la cima del cielo y hace que los ángeles exclamen: Esa es una reunión en la que se bendice a nuestro señor Muhammad –Dios le bendiga y le dé paz”.

Ha sido mencionado en varios relatos: “Ciertamente, ante el siervo creyente, o la sierva creyente, que pronuncia la oración por nuestro señor Muhammad –Dios le bendiga y le dé paz–, se abren las puertas del cielo y de los pabellones hasta llegar al Trono, y no hay ángel en los cielos que no bendiga a nuestro señor Muhammad y que no pida perdón por ese siervo, o sierva, tanto como Dios quiera”.

Y dijo –Dios le bendiga y le dé paz: “Quien esté atribulado por algún asunto que abunde en pedir bendiciones por mí, pues eso suprime la preocupación, el pesar y la tristeza, incrementa la provisión y satisface todas las necesidades”.

Y se transmitió de un hombre recto que dijo: “Tenía yo un vecino escribano, que murió. Luego, le vi en sueños y le pregunté: ¿Cómo te ha tratado Dios? Y dijo: Me ha perdonado. Le dije: ¿Por qué motivo ha sido? Dijo: ‘Cada vez que escribía el nombre de nuestro señor Muhammad –Dios le bendiga y le dé paz–, en algún libro, solía yo pedir bendiciones por él, y por ello mi Sustentador me ha dado lo que ningún ojo ha visto, ningún oído ha oído, ni ha podido imaginar ningún corazón humano”.

Y se transmitió de Anas, que dijo: “El Enviado de Dios –Dios le bendiga y le dé paz–, dijo: Ninguno de vosotros es realmente creyente hasta que yo sea para él más querido que él mismo, que su riqueza, sus hijos, sus padres y el resto de la gente”.

Y en el hadiz de ‘Umar ibn al-Jattab: “Oh Enviado de Dios, tú eres más querido para mí que todas las cosas excepto el alma que alienta entre mis costados. Y entonces le dijo –las bendiciones y la paz sean con él: No serás realmente creyente hasta que yo sea para ti más querido que tú mismo. Dijo ‘Umar: Por Aquel que hizo descender sobre ti el Libro, ahora eres más querido para mí que el alma que alienta entre mis costados. Y entonces dijo el Enviado de Dios –Dios le bendiga y le dé paz: ¡Ahora, ‘Umar, es completa tu fe!”.

Alguien preguntó al Enviado de Dios –Dios le bendiga y le dé paz: “¿Cuándo seré un creyente? (Y en otra versión: …un verdadero creyente?) Respondió: Cuando ames a Dios. Y preguntó: ¿Y cuándo amaré a Dios? Respondió: Cuando ames a Su Enviado. Y preguntó: ¿Y cuándo amaré a Su Enviado? Respondió: Cuando sigas su camino, cumplas su sunna, ames lo que él ama y te disguste lo que le disgusta, seas amigo de sus amigos y enemigo de sus enemigos –pues las gentes se diferenciarán en su fe conforme a sus diferencias en su amor por mí, y se diferenciarán en su negación de la verdad conforme a sus diferencias en su odio hacia mí”.

¡No, en verdad: No cree realmente quien no siente amor por él!
¡No, en verdad: No cree realmente quien no siente amor por él!
¡No, en verdad: No cree realmente quien no siente amor por él!

Y le preguntaron al Enviado de Dios –Dios le bendiga y le dé paz: “Vemos creyentes que son humildes, y creyentes que no son humildes. ¿A qué se debe esto? Dijo: Quien encuentra dulzura en su fe se hace humilde, y quien no la encuentra no se hace humilde. Y le preguntaron: ¿Cómo podemos encontrar, o por qué medios podemos alcanzar, o adquirir, una fe así? Respondió: Amando sinceramente a Dios. Dijeron: ¿Y cómo se alcanza, o se adquiere, el amor a Dios? Respondió: Mediante el amor a Su Enviado”.

¡Buscad, pues, la complacencia de Dios y la complacencia de Su Enviado, amándoles!

Y le preguntaron al Enviado de Dios –Dios le bendiga y le dé paz: “¿Quiénes forman la familia de nuestro señor Muhammad, a los que se nos ordena amar, honrar y tratar con reverencia? Respondió: La gente de pureza y lealtad: los que creen en mí y son sinceros. Y le preguntaron: ¿Y cuáles son sus señales? Respondió: Los signos del amor por mí están en todo aquel que me ama, y su corazón está ocupado con el recuerdo de mí, después del recuerdo de Dios. Y en otra transmisión: Sus signos son su constante recuerdo de mí y su abundante petición de bendiciones por mí”.

Y le preguntaron al Enviado de Dios –Dios le bendiga y le dé paz: “¿Quién tiene una fe más fuerte en ti? Respondió: ‘Aquel que cree en mí sin haberme visto: pues cree en mí por su propio anhelo y es sincero en su amor por mí. Y el signo de esto en él es que desea verme más que nada en el mundo. (Y en otra transmisión, …más que la tierra llena de oro). Ese es quien verdaderamente cree en mí, y es verdaderamente sincero en su amor por mí”.

Y le preguntaron al Enviado de Dios –Dios le bendiga y le dé paz: “Y en cuanto a la oración del que pide bendiciones por ti estando lejos de ti o después de tu tiempo, ¿cuál es su situación ante ti? Respondió: Yo escucho las oraciones de aquellos que me aman y los conozco. Y la oración de los demás me es presentada claramente”.

El Sheij, el imam, el gnóstico, el magnánimo, el amante del Señor de la creación, Abu ‘Abdullah, el acreditado con el perdón de sus pecados por Dios, el puro en su amor por nuestro señor el Enviado de Dios, Sayyidi Muhammad ibn Sulaiman al-Yazuli –Dios, el Altísimo, tenga misericordia de él y esté complacido con él–, dijo para nuestro beneficio: “En el nombre de Dios, el Más Misericordioso, el Dispensador de Gracia, y Dios bendiga a nuestro señor Muhammad, a su familia y Compañeros, y les dé paz. La alabanza es debida por entero a Dios, que nos guió a la fe y a la sumisión a Él; y la bendición y la salutación sean para nuestro señor Muhammad, Su Profeta, aquel por medio del cual nos libró Él de la idolatría; y a su familia y a sus distinguidos, puros y nobles Compañeros.

“El propósito de este libro es la petición de bendiciones por el Profeta –Dios le bendiga y le dé paz–, y mencionamos los hadices sobre sus beneficios desprovistos de sus cadenas de transmisión a fin de facilitar al lector su memorización, pues es una de las tareas más importantes para quien desee la proximidad al Señor de los señores.

Y lo he titulado Dala’il al-Jairat (El Libro de la Guía de los Beneficios e Iluminaciones que acompañan a la petición de bendiciones por el Profeta Escogido), buscando con él la complacencia de Dios, el Altísimo, y por amor a Su Noble Enviado, nuestro señor Muhammad –Dios le bendiga y le dé abundante paz–, e imploramos de Dios que nos haga seguir su sunna y apreciar con amor su ser perfecto –pues, ciertamente, Él tiene poder para hacerlo”.

¡No hay más deidad que Él! ¡No hay más bien que Su bien! ¡Qué excelente Protector es, y qué excelente Auxiliador! ¡Y no hay fuerza ni poder sino por Dios, el Altísimo, el Grandioso!

Libro: Dalāil al-Jairāt de Muhammad ibn Sulaimān al-Ŷazūlī. Traducción y transliteración: Abdur-Razzaq Pérez Fernández. Dar Al-Kutub Al-Ilmiyah, Beirut. 2010


Dalāʾil al-Jairāt
MUḤAMMAD AL-ŶAZŪLĪ
La Guía de los Beneficios e Iluminaciones que acompañan a la petición de
bendiciones por el Profeta Escogido صلى الله عليه وسلم.
(Árabe-Español-Transliteración)
El manual más famoso de Bendiciones por el Profeta (que Dios le bendiga y le dé paz) de la
historia, fue compuesto por el sufi, wali y erudito de estirpe profética y de baraka, originario
de Marrakesh, MUHAMMAD IBN SULAIMAN AL-YAZULI (m. 870 Heg./1465 d.C.). Su camino
espiritual atrajo a miles de discípulos que, ayudados por la popularidad de su manual de Bendiciones
por el Profeta (Dios le bendiga y le dé paz), tuvieron un efecto enorme sobre la sociedad
de Marruecos. En un sueño, el Profeta صلى الله عليه وسلم le dijo: “Yo soy el esplendor de los enviados
proféticos, y tú eres el esplendor de los auliyāʾ.”
Editorial: Walaya. Rústica con solapas. Medidas: 22 x 16 cm. 239 páginas. Impresión a dos
tintas. ISBN: 978-2-7451-6922-8. Precio: 18 €
Para pedidos, contactar: walaya786@gmail.com – 958 785 677

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– Arabic text w/ sharh of Imam al-Sharnubi (pdf)
– Arabic w/ Urdu translation(pdf)
– English translation by A. Bewley)
– English transliteration & translation (pdf)
– Various languages: (maktabah.org)
Beautiful manuscript

دلائل الخيرات للامام أبو عبد الله محمد بن سليمان الجزولي
Compiled as "Açıklamalı Delailü'l-Hayrat Salavat-ı Şerifler" by İbrahim Tozlu
Published by Semerkand Yayıncılık, 2013
Commentary: Kara Davud Delaili Hayrat Şerhi Çelik Yayınevi, 1999
امام الجزولى : دلائل الخيرات
Muhammad al-Yazuli: Dalāʾil al-Jairāt - Árabe-Español-Transliteración
"La Guía de los Beneficios e Iluminaciones que acompañan a la petición de bendiciones por el Profeta Escogido (ﷺ)" - Traducción y transliteración: Abdur-Razzaq Pérez Fernández. (Walaya Editorial, 2017)
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